Cosas de tener visita


No hay asunto más complicado que tener visitas en casa, lo primero es que no bien llegan uno puede olerse que viene alguien a moverte la tranquilidad, y bueno que ya nadie tiene la amabilidad de llamar y preguntar que si pueden ir a casa ajena, o para saber si hay alguien en casa, y que en el caso del dominicano es una costumbre aparecerse en casa ajena sin avisar y casi siempre a la hora de la comida (que casualidad ¬¬). No hay cosa que me  suba más los colores al cuerpo que se aparezcan en mi casa sin avisar, generalmente lo primero que piensa el dueño de la casa, es:

–    Quitar todos los regueros visibles (Esconder toallas, brasieres o cualquier cosas que se quedara en la sala de la noche anterior).

–     Ver que rayos le ofrecerá a la visita que tan amablemente se ha aparecido.

–     Chequear que la  ropa que lleva se vea como la de un desfile de moda y  que el pelo parezca como  salido del salón de belleza.

Luego que la visita llega comienza la hora de la clasificación, que tipo de visita te ha tocado, en mi caso generalmente me visitan mis primas y ya tengo clasificada a cada una:

  • La que se aparece con el reguero de hijos más malos que el día… que ni ella misma soporta y que si pudiera venderlos no lo dudaría (el problema es ver quien se los compra).
  • La que viene de un campo remoto y todo la sorprende hasta el bombillita de la nevera, que la abre y la cierra para ver como se apaga este.
  • La que le impresiona la computadora y que hasta verte teclear le deja la boca abierta.
  • La tecnológica, que se supone que viene de visita pero en verdad se la pasa en tu compu registrándole hasta el motherboard, y agregándote paginas  que en tu vida vas a querer usar.
  • La que viene  a ducharse y resulta que le tiene miedo al agua.
  • La que nunca ha visto playa o tiene mucho tiempo que no la ve y ese día se quiere traer el mar en la cartera y sale de la playa como un pan que se paso de tiempo en el tostador.

Luego del acto de aparición viene  la hora de la verdad, si es una visita pasajera de hola y adiós, o una estacionaria de saca las sabanas y las almohadas que me quedo.

Si es estacionaria, ahí es que empieza lo lindo del cuento. Por experiencia personal, ya me ha tocado dormir en todas las formas imaginables y compartir mi cama con mis primas, cosa que no me molesta; lo incomodo es lo que viene después en plena madrugada:

  • La prima con cuerpo de ballena que no deja de dar la vuelta para asfixiarte.
  • La que se pasa la noche ronca que ronca creyendo que esta interpretando alguna pieza clásica.
  • La que a la hora normal que tú te acuesta ella todavía tiene pila como para dos días más, porque sigue funcionando con la hora americana o europea.

Y bueno que cuando se tiene visita hay que aguantarse todo tiempo que esta quiera quedarse, que generalmente para mí es una eternidad!!!!!!!!

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